Milagros fonéticos

Nació en un pueblo cerca de uelva. Sus padres, descendientes azules, nobles y condes, quisieron evitarle el trauma que ellos habían sufrido. Torturados, tal que avergonzados por sus nombres extensísimos, evitaban todo contacto social. Odiaban pronunciarse. Estaba Gustavo Alejandro Alberto de Saldívar ernández, María Soledad ernández de la Vega ermosa; y el pequeño Juan José Francisco de Gutiérrez.

ubo un pacto familiar: al próximo descendiente le pondrían un apelativo corto, de una sola palabra, tal vez de una sola sílaba. Quizás, de una sola letra.

El día llegó. Una quiniela. Letra al azar.

3 años. ¿Cómo te llamas? [silencio]
4 años. Y qué niño tan guapo, ¿cómo te llamas? [silencio]
10 años. Ya eres muy mayor. ¿Pero qué te cuesta decir tu nombre? ¡abla! [silencio]

Médicos, especialistas, acupuntores y curanderos. El remedio de la abuela: ¡Este niño necesita un cambio de aires!

Avión y destino. Pisó suelo inglés y como si nada pronunció un Hi! I’m H.

Monday, April 11, 2011 — 1 note   ()
  1. putxi posted this
blog comments powered by Disqus